El sol trémulo forcejea contra el camino de plata,
el trino de las aves me invita a navegar
por el efímero momento de tenerte una vez más.
La nostalgia empieza a asomar tras las verdes montañas,
en el horizonte se divisan las luces nuevas y frías,
y en mis ojos brillan temblorosas las estrellas.
Como te he amado, en las calles, en las ventanas,
en las mañanas, en las rosas que has metido en el maletín
y que no has dejado marchitar, porque siguen intactas.
Como te extraño cada día, cada minuto que corre frío y lento,
como quisiera tocar tus manos para llevarme conmigo el calor
del ser que me enamoró y sigue haciéndome sucumbir.
Cuantas horas he esperado para verte,
cuantas mañanas para poder acariciarte,
como acaricio la masa cuando hacemos pan.
Cuantos automóviles he visto pasar antes de poder besarte,
cuantas palabras he dicho antes de poder abrazarte,
como quisiera que estuvieras aquí.
Mirando conmigo este atardecer, mientras el sol trémulo
se esconde tras de tu recuerdo, en el lejano océano de la ciudad,
que se viste de amarillo y soledad.
el trino de las aves me invita a navegar
por el efímero momento de tenerte una vez más.
La nostalgia empieza a asomar tras las verdes montañas,
en el horizonte se divisan las luces nuevas y frías,
y en mis ojos brillan temblorosas las estrellas.
Como te he amado, en las calles, en las ventanas,
en las mañanas, en las rosas que has metido en el maletín
y que no has dejado marchitar, porque siguen intactas.
Como te extraño cada día, cada minuto que corre frío y lento,
como quisiera tocar tus manos para llevarme conmigo el calor
del ser que me enamoró y sigue haciéndome sucumbir.
Cuantas horas he esperado para verte,
cuantas mañanas para poder acariciarte,
como acaricio la masa cuando hacemos pan.
Cuantos automóviles he visto pasar antes de poder besarte,
cuantas palabras he dicho antes de poder abrazarte,
como quisiera que estuvieras aquí.
Mirando conmigo este atardecer, mientras el sol trémulo
se esconde tras de tu recuerdo, en el lejano océano de la ciudad,
que se viste de amarillo y soledad.
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